EL HOMBRE QUE SE TRANSFORMÓ EN GARZA

 Roger Isuiza, Comp. Pueblo Kukama

 

    Cuentan nuestros antepasados que antiguamente los Kukamas eran poco pescadores, tenían muchas dificultades para pescar. Cierto día, llegó un hombre a un pequeño pueblo para pedir posada y como se acercaba el atardecer, decidió quedarse en la primera casa del pequeño pueblo. El dueño de la casa tenía tres hijas y un hijo, todos jóvenes.

 

    El visitante, notaba que escaseaba el pescado en el pequeño pueblo y preguntaba dónde se ubicaba la cocha, como en poco tiempo se hizo conocido, la gente le daba información.

 

    Un buen día el hombre se fue a la pesca y regresó muy temprano trayendo bastante pescado. La gente se sorprendió porque ninguno de ellos podía pescar tantos peces en tan poco tiempo. Le cogieron mucho aprecio, tanto así, que el dueño de la casa donde vivía le entregó a una de sus hijas.

 

    Muchas personas querían seguirle para ver cómo pescaba, pero él se negaba, varias oportunidades engañó a la gente diciéndoles que él los llamaría en la madrugada para salir a pescar, pero él salía primero y no llamaba a nadie.

 

    Como notaban un poco raro el comportamiento del pescador, su cuñado le siguió los pasos, hasta que un día lo sorprendió pescando, transformado en una garza.

 

    Al regresar a su casa, el cuñado le contó a su hermana, diciéndole: "tu marido es una garza, por eso cuando sale a pescar trae bastante pescado".

 

    Efectivamente, al regresar el pescador a su casa, trajo bastante pescado, pero como su mujer estaba muy molesta lo echó inmediatamente. Desde ese momento el hombre se transformó en garza y se fue a vivir lejos. El Dios Kukama lo maldijo por haberse negado a enseñar la pesca a los demás hombres Kukamas. Su cuñado, que había visto cómo pescaba, enseñó a los demás Kukamas.